El 28 de abril, el mecionado diario dedicó las dos páginas centrales a un tema de candente actualidad: la alerta sobre el peligro de consumir aceite de girasol, por la posibilidad de que correspondiese a una partida importada de Ucrania que estaba contaminada con hidrocarburos. El título general del trabajo periodístico era "El girasol de la confusión". La confusión es la que organizaron los periodistas con las cifras que daba el artículo. Veamos algunos datos:
Si en España se producen 360.000 toneladas de aceite de girasol y el consumo es de 300.000 toneladas, ¿por qué se tiene que importar aceite, si aún nos sobrarían 60.000 toneladas? La Vanguardia también se lo preguntaba y lo explicaba diciendo que la alta demanda de este tipo de aceite obliga a las envasadoras a importar. Y añadía: "La mitad del total consumido procede del exterior. Los proveedores son Ucrania y Argentina.":
Esto aún lo complica más, porque la mitad de 300.000 toneladas (el aceite consumido) son 150.000. Es decir, que las toneladas de aceite de girasol que sobrarían no serían 60.000 sino... ¡210.000!El artículo está firmado por tres periodistas; quizás no se hayan puesto de acuerdo a la hora de integrar la información que tuviesen para preparar el artículo. De todos modos, hay algunos datos que se han presentado de manera confusa. Por ejemplo, al hablar de la producción, dejan claro que son datos de 2005. En cambio, al referirse al consumo, no se indica si las 300.000 toneladas son anuales ni --suponiendo que lo sean-- a qué año corresponden. En una entradilla se lee:
Si no hubiésemos leído en el texto "los proveedores son Ucrania y Argentina", esta entradilla no añadiaría información, sino confusión: ¿a quién proveen la mayoría del aceite de girasol?La Sección "Obituarios" de La Vanguardia también nos ha ofrecido dos perlas del baile de números. El pasado 30 de abril, publicó la necrológica de un escritor chino que, según el diario, murió 88 años antes de su nacimiento:

Y el 2 de mayo publicó la necrológica de Henrike Knörr, un filólogo vasco que, como él mismo solía decir, era una mezcla alemana, vasca, catalana y castellana (la familia Knörr, de origen alemán, se estableció en la capital alavesa en el siglo XIX, pero Henrike nació en Tarragona, de madre catalana, y pasó en Cataluña su infancia). En el texto que resume su biografía se lee:
Que en 1977 --cuatro años antes de obtener la licenciatura-- hubiese empezado a trabajar como ayudante de Koldo Mitxelena, quien el 1978 organizó la nueva Universidad del País Vasco, aún podría entenderse. Hay estudiantes excepcionales que desde el principio de su carrera demuestran un enorme interés por alguna rama de sus estudios y empiezan a colaborar en algún departamento universitario. Pero que un año más tarde --o sea, en 1978-- fuese nombrado profesor, cuando aún le faltaban tres años para completar su licenciatura, parece ya más difícil. Y aún es más inverosímil que, como se indica en otro fragmento de la necrológica que no hemos reproducido aquí, haya sido el primer vicerrector de dicha universidad entre los años 1981 y 1984. Si esas cifras fuesen correctas, el mismo año que obtuvo la licenciatura (1981) ¡habría sido nombrado vicerrector de una universidad!En descargo de La Vanguardia he de decir que no es el único medio de comunicación que se refiere al año 1981 como el año en el que Knörr obtuvo su licenciatura (entre otros, lo indican El País, Deia, noticiasdegipuzkoa.com, Metro). Podría pensarse que quizás se dedicó a otras cosas antes de ponerse a estudiar una carrera universitaria. Sin embargo, parece extraño que Deia diga "Tras terminar el bachillerato en el colegio de los Marianistas de Gasteiz, Knörr se licenció [...] en filosofía y letras en 1981..." Nacido en 1947, debió de terminar el bachillerato como mucho a mediados de la década de 1960. ¿Quizás no cursó el bachillerato cuando le correspondía y lo estudió cercano ya a al trentena? Pero ¿habrían aceptado los Marianistas --un colegio religios masculino clásico-- a un alumno ya maduro y que había pasado un año en al cárcel por distribuir propaganda política? (eso creo que no lo dice la necrológica, pero es cierto).
Supongamos que sí, que todo eso es posible. Sin embargo, El País se contradice a sí mismo. En un articulo sobre Henrike Knörr publicado por ese diario en febrero de 2007, decía "recién licenciado en filosofía, ingresa en la cárcel durante un año por repartir propaganda. Son los primeros años setenta y el joven vitoriano se encuentra con las puertas de los institutos cerradas; así comienza, sin él pretenderlo, un camino que le llevará a la Filología." (Las negritas no estaban en el original.)
Parece más lógico ese dato sobre el año de la licenciatura (los primeros años setenta) . Dada la repetición en varios medios del año 1981 como el de la licenciatura de Knörr, puede que el error proceda de algún resumen biográfico distribuido a la prensa por alguna de las instituciones a las que estuvo vinculado, por ejemplo, la Academia de la Lengua Vasca, de la que era miembro y que pocos días antes de su fallecimiento lo nombró presidente de honor. ¿No ha habido en esos medios de comunicación ningún redactor o redactora de necrológicas que se haya molestado en averiguar el porqué de esa incoherencia en las cifras de los años?
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